domingo, 1 de abril de 2018

La Casa de la Alegría






Gouache sobre cartón y trozos de corcho





La Casa de la Alegría está en medio de un huracán de verano que eleva largos velos suaves de colores, enganchados en chimeneas, antenas y tejas, ondeantes contra el Sol y bailando con el Viento.

En la Casa de la Alegría se suben las escaleras de tres en tres y estamos siempre medio borrachas. Él hace la cena y nosotras los hijos, y los pies siempre van sucios de un sitio a otro porque los zapatos sobran.

La Casa de la Alegría está en una montaña verde y el vecino nos ha visto haciendo el amor en el jardín. 

Ella estaba tomando el sol en la tumbona amarilla y yo le ponía crema, empezando por los pies, sin mirarla a los ojos, hasta que se ha echado a llorar. Entonces la he abrazado, y cuanto más la abrazaba más lloraba y se agarraba a mí. Su cuerpo temblaba pálido y blando contra el mío y la he empezado a besar. Toda su boca húmeda contra la mía, y mi mano ha ido directa a su coño cerrado mojado abultado suave impoluto. El llanto ha parado y sus ojos se han abierto, tranquilos. La he vuelto a besar en la boca, y luego en el coño que se ha abierto, tranquilo.

Ha aparecido él y se ha indignado. Quédate a mirar o fuera de mi vista, le he dicho. La he vuelto a mirar a ella, que estaba confusa, y he empezado despacio de nuevo, cuando he notado que él se acercaba. Se ponía, desnudo, a los pies de la tumbona, y empezaba a follarme en el momento en el que el bebé ha empezado a llorar, dentro de la casa. Para cuando yo cruzaba el jardín (y saludaba al vecino, que nos ha visto) ellos ya estaban follando y ella lo abrazaba y decía su nombre sorprendida y feliz. Me he quitado el velo morado y lo he lanzado al viento y ahí se ha quedado, ondeando con los otros que casi me lleva volando, celebrando la alegría de esta casa.

sábado, 24 de marzo de 2018

Surcadora de los cielos marítimos





Lápiz de flash sobre desconchón de la ducha de la piscina.





viernes, 9 de febrero de 2018

No son joyas, COÑO

Dios sentada a lo indio junto a un agujero de gusano. Viendo pasar el tiempo.

Dentro del agujero, un túnel; en todos los sitios y en todos los momentos. Es un túnel de llegando a Galicia. Está bien iluminado, y en su interior hay un grupo de personas reunidas alrededor de una serpiente. Se preguntan cómo ha llegado ahí.

La serpiente está dormida, estirada contra la pared húmeda. Está bien iluminada. Dentro de la serpiente, en la zona central, hay un grupo de músculos reunidos alrededor de una vena.

-¿Esta vena ha estado aquí siempre?

-A mí me suena que aquí no había vena antes.

En el interior de la vena estirada contra la pared húmeda, por la zona del centro, bien iluminada, hay alojada una aguja. A su alrededor, una multitud de glóbulos rojos están formando una barricada para que la aguja no llegue al corazón.

-¡¿Y cómo coño ha llegado hasta aquí una aguja?!

-¡¡¡Tapa por ahí!!! ¡¡¡Tapa por ahí, que se cuela!!!

A la aguja ya le da igual. Lleva un día que se ha dedicado a insultar a todo el mundo casi sin querer, sorprendiéndose cuando bajaban la mirada pero contenta de poder decir la verdad, coño.

-Quemando puentes. Quemando puentes. Quemando puentes -repite la aguja para sí misma.

La aguja se abre paso. Recorre la vena. Nada puede pararla. Se desliza por el flujo sanguíneo como si hubiese sido creada para ello... como si fuese un plan de la vena, hasta que llega al corazón.

La serpiente ha muerto y las personas que tenía alrededor no son conscientes. La siguen mirando como si nada hubiese pasado. Pero delante de sus ojos, acaba de morir una serpiente con una aguja clavada en el corazón, al mismo tiempo que el túnel en el que se hallan sale del agujero de gusano. Estamos en 1962. La galaxia está bien iluminada.